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La Cooperación con América Latina y la Agenda 2030

En el año 2015, el mundo adoptó un nuevo contrato social para avanzar hacia una prosperidad inclusiva y respetuosa con los límites del planeta. España se sumó desde el primer momento a los dos elementos básicos de este contrato, el Acuerdo de París y la Agenda 2030, siendo consciente de que se ha acabado el tiempo en el que las políticas ambientales eran consideradas secundarias.

España, como no podía ser de otra manera, ha adquirido este compromiso presente y futuro, de la mano de la Unión Europea, dando un paso al frente ante el enorme desafío del cambio climático, asumiendo su cuota de responsabilidad y con el propósito de generar un efecto positivo sobre otras naciones.

Esto significa integrar la variable ambiental y las perspectivas del clima en el corazón de las políticas y decisiones, en las estrategias de empresa, en proyectos de ciudad, en la innovación, la economía y las finanzas, en las políticas sociales y de equidad, en el sistema, en el sistema fiscal y el energético, en la puesta en valor de nuestros recursos y en el debate social de nuestro futuro en común.

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Europa debe estar a la vanguardia de la transición ecológica

Todos los Estados miembros de la UE hemos decidido que Europa deber estar a la vanguardia de la transición ecológica, fijando unos objetivos de reducción de emisiones coherentes con la meta del Acuerdo de París que supone la descarbonización de la economía en 2050.

Hoy somos más conscientes que nunca de cómo la degradación ambiental y la escasez de recursos afectan en particular a los más vulnerables y profundiza la brecha de pobreza y la desigualdad.

Se acabó el tiempo en el que las políticas ambientales eran consideradas secundarias. Son nuestra principal garantía de equidad, son núcleo central de riqueza y como tal han de ser gestionadas, primando su preservación y buen uso y sancionando y tasando su destrucción o puesta en peligro.

Esto supone cambiar el tradicional enfoque de la normativa ecológica, estrictamente sectorial, hacia una ecología normativa, incorporando la sostenibilidad como principio rector al conjunto de políticas públicas, un alineamiento coherente en políticas fiscales y presupuestarias, en infraestructuras y servicios, en políticas nacionales y en acción exterior.

Europa está en condiciones de liderar ese proceso de cambio, el más importante al que el mundo se enfrenta en el siglo XXI, y  España en particular puede ejercer ese liderazgo no sólo en su entorno más próximo sino también en la Comunidad Iberoamericana a la que tan vinculada estamos como país.

España es un país especialmente vulnerable al Cambio Climático

Los 17  Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 nos recuerdan que la fragilidad del equilibrio ecológico del planeta nos obliga a adoptar medidas urgentes que impulsen un cambio rápido en el modelo económico y de desarrollo. Esto es especialmente importante para España por ser un país especialmente vulnerable al cambio climático.

Por nuestra situación geográfica, conocemos bien las graves consecuencias de este fenómeno, tanto las de índole humanitaria como las socioeconómicas, lo que nos lleva a asumir con responsabilidad una posición comprometida en el ámbito multilateral, tanto en lo que se refiere a los compromisos con la acción climática, como en lo que afecta a la cooperación con los países que ya están sufriendo los efectos devastadores del calentamiento global.

Todos compartimos la responsabilidad como Gobiernos de avanzar en la Agenda 2030 y en el cumplimiento de los ODS, sin olvidar la importancia de la colaboración técnica efectiva, porque igualmente la responsabilidad de asistirnos en este empeño colectivo que representa la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es mutua.

La región iberoamericana afronta retos y amenazas comunes asociadas al cambio climático, a la escasez y a la degradación de los recursos a escala regional y subregional, y comparte características sociales, económicas y medioambientales.

Prioridad en Iberoamérica: fortalecimiento institucional y capacitación

Por eso, una de las prioridades del Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno de España es el fortalecimiento institucional y capacitación principalmente, aunque no únicamente, a través de la Conferencia de Directores Iberoamericanos del Agua (CODIA), la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático (RIOCC) y la Conferencia de Directores de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Iberoamericanos (CIMHET).

En estrecha coordinación con la Agencia española de Cooperación al Desarrollo, este Ministerio trabaja para poner a disposición de la Comunidad Iberoamericana el conocimiento, expertise y tecnología en el campo de la gestión de los recursos hídricos, en la lucha contra el cambio climático, en la reducción del riesgo de desastres asociados a eventos climáticos extremos, o en la investigación y observación sistemática del clima.

Tal y como señala la Agenda 2030, para acometer la transformación necesaria de nuestra economía, de nuestra sociedad, que nos permita un verdadero desarrollo sostenible, no podemos dejar a nadie atrás. Ninguna persona, ningún sector, ninguna región.

Por eso, esta Agenda, nos impulsa a renovar el llamado “pacto social” que garantice la protección de nuestros ciudadanos, unas condiciones de vida digna para todos y todas, que permitan hacer efectiva la igualdad de oportunidades.

Este será sin duda el reto al que nos enfrentemos como país, como región, como planeta. No habrá transición ecológica, transformación energética ni tendremos éxito en esta lucha a contrarreloj contra el cambio climático si no somos capaces de asegurar que el cambio será beneficioso para todos, si no somos capaces de proteger a los más vulnerables.

Sólo hay dos opciones posibles: invertir hoy, o gastar mañana

Invertir hoy en mitigación es hacerlo en la minoración del daño, e invertir hoy en adaptación es tanto como llegar a tiempo de evitar consecuencias irreparables en muchos casos.

Pero a medida que retrasamos la acción, la capacidad de mitigación se reduce más y más, y con ello cada vez serán mayores los daños que no podrán ser evitados, o que sólo podrán ser escasamente minorados; y a su vez, el transcurrir del tiempo hará inviables medidas de adaptación.

Por tanto, no invertir a tiempo supone renunciar a las oportunidades que supone este inmenso nicho de actividad económica y empleo, al tiempo que implica resignarse a enterrar un descomunal volumen de gasto en medidas paliativas o de reparación, cuando no sencillamente indemnizatorias.

El mensaje que los jóvenes con sus protestas estudiantiles por el clima están haciendo llegar a los gobiernos es claro y nos recuerdan que es necesario actuar con urgencia para detener el calentamiento global y fomentar la participación de la sociedad en su conjunto en el proceso de cambio.

Los ciudadanos deben ser partícipes del proceso

O aseguramos que los ciudadanos son partícipes de este proceso, haciendo oír su voz, y protagonizan este cambio y lo interiorizan, o todas estas políticas que implica la Agenda 2030 no tendrán éxito.

Cohesión social, ambición climática, transición ecológica y justicia climática, prioridades que compartimos con América Latina ante el mayor reto al que nos enfrentamos, asegurar un futuro sostenible en este planeta.

La garantía de un progreso duradero, justo y equitativo dentro y fuera de nuestras fronteras,  implica fortalecer la responsabilidad de todos y todas, haciéndonos más conscientes de los efectos ambientales, pero también económicos y sociales, de nuestro comportamiento como ciudadanos en el desempeño que corresponde a cada cual como empresario, consumidor o responsable público.

Teresa Ribera
Ministra para la Transición Ecológica del Gobierno de España

Una convocatoria que promueve la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible

La convocatoria de becas 2019-2020 de la Fundación Carolina pretende contribuir, desde la cooperación en educación superior a lograr los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y la Agenda 2030. Es también una muestra de la renovada relación que España quiere tener con América Latina y, en particular, de los nuevos enfoques que debe tener la cooperación española al desarrollo con esa región, y la que se lleva a cabo en el seno de la Comunidad Iberoamericana.

En los últimos años, el progreso económico y social que ha conocido América Latina y el Caribe ha supuesto cambios importantes en las agendas del desarrollo y la cooperación. La región tiene los recursos y la voluntad política para abordar por sí sola los retos aún pendientes de erradicación de la pobreza y la desigualdad, y a través de innovadoras herramientas de Cooperación Sur-Sur y triangular, participa ya de las nuevas formas de asociación que demanda la Agenda 2030. Para España, como para la Unión Europea, también es necesaria una renovación de la política de desarrollo: ha de ser más horizontal y debe contar con enfoques y programas más avanzados, en particular aquellos que impulsan el aprendizaje conjunto, el intercambio de experiencias y prácticas institucionales y políticas, y la generación y transferencia de conocimiento.

La cooperación en educación superior, ciencia, tecnología e innovación es por todo ello uno de los ámbitos prioritarios. El conocimiento científico y tecnológico es un motor central del desarrollo sostenible, y contribuye, de manera transversal, a lograr la implementación de la Agenda 2030 en sus cinco “P”: el cuidado del planeta; el desarrollo de las personas; una prosperidad que no deje a nadie atrás; la paz, la justicia y las instituciones sólidas y que rindan cuentas; y las asociaciones y partenariados entre todos los actores. La oferta de becas contemplada en esta convocatoria permitirá formar especialistas para implementar sistemas de producción y consumo sostenibles; para descarbonizar el mix energético, hacer frente al cambio climático y preservar la biosfera; a mejorar la actividad empresarial y afirmar la agenda de productividad en la que ha de descansar el empleo decente y el progreso material de la sociedad; y en los campos social y político, a impulsar el cambio institucional y la innovación social, la igualdad entre mujeres y hombres y en el conjunto de la sociedad, y con todo lo anterior, a promover sociedades más pacíficas y seguras, revitalizar la democracia y el Estado de derecho y su legitimidad ante una ciudadanía más exigente y que ya no acepta ser gobernada como antes. Son, además, un importante mecanismo de ascenso social basado en el mérito, que contribuye a romper las barreras sociales, de etnia o género que perpetúan la desigualdad en las sociedades latinoamericanas y contribuyen así a generar sociedades más abiertas y con mayor igualdad de oportunidades.

En fechas recientes, la III Reunión de ministros y ministras y altas autoridades de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Comunidad Iberoamericana se reunía en La Antigua (Guatemala) y comprometía a los países firmantes a fortalecer el intercambio y movilidad de investigadores iberoamericanos para la formación de jóvenes científicos. También instaba a los firmantes a adoptar medidas institucionales para fomentar y garantizar el acceso e igualdad de oportunidades para las mujeres en la carrera científica, tecnológica y académica, así como para promover el progreso en la misma.

Esta convocatoria de la Fundación Carolina se ha diseñado teniendo en cuenta todos estos compromisos y metas. Además de la habitual convocatoria de becas de posgrado, estancias de investigación, y doctorado, incluye algunas novedades importantes respecto a convocatorias anteriores. Entre ellas se encuentra el programa de estancias de investigación que se lleva a cabo con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Este programa, por primera vez, permite la movilidad académica en ambas direcciones, pues también está abierto a investigadores/as españoles que quieran desarrollar estancias en una institución académica de un país latinoamericano y caribeño que sea parte de la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Por otro lado, estas becas pretenden afrontar las conocidas brechas de género que aún existen en materias como ciencias experimentales, tecnología, ingeniería y matemáticas (áreas STEM, por sus siglas en inglés), en las que la presencia de mujeres es menor. Por ello, en este programa se han establecido de manera expresa mecanismos que aseguren una mayor presencia de mujeres en esas disciplinas. Queremos reconocer expresamente el papel de liderazgo que ha tenido la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, a la hora de promover estas novedades. También cabe destacar la continuidad y ampliación de las llamadas becas institucionales, orientadas al fortalecimiento de las administraciones públicas iberoamericanas, así como a la consolidación del programa de doctorado, que, en esta convocatoria, amplía y refuerza su cobertura con el lanzamiento de un programa dirigido a la Alianza del Pacífico, así como un programa diferenciado de becas STEM para la formación de universitarias latinoamericanas.

Cabe destacar, por último, que esta convocatoria es también muestra de la renovación de la Fundación Carolina como actor del sistema de acción exterior y de la cooperación al desarrollo de España, y como uno de los mecanismos que tratan de contribuir, de manera simultánea, a la conformación del espacio iberoamericano del conocimiento y la educación superior, al fortalecimiento de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, y a la implementación de la Agenda 2030 haciendo de la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, la sostenibilidad, y la igualdad entre mujeres y hombres vectores centrales de la cooperación al desarrollo avanzada que dicha Agenda exige.

Finalmente, queremos expresar también nuestro agradecimiento al conjunto de las instituciones, empresas y universidades que hacen posible que esta convocatoria de becas sea una realidad: tanto a aquellas que nos respaldan desde el patronato de la Fundación, como a todas aquellas que a ambos lados del Atlántico nos prestan su inestimable apoyo y colaboración.

José Antonio Sanahuja
Director

Enero de 2019

Saludos, José Antonio Sanahuja nuevo director de la Fundación Carolina

Envío este mensaje de saludo a la ya muy nutrida comunidad académica y profesional que se ha gestado en torno a la Fundación Carolina desde sus orígenes: las universidades y centros de estudio que se han asociado a la Fundación y acogen y forman a sus becarios; los anteriores becarios, que ya están revirtiendo a la sociedad la formación recibida y con los que seguimos en contacto; el gobierno de España, su Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europa y Cooperación, y las entidades públicas y empresas que nos respaldan desde el Patronato de la Fundación, prestando un entusiasta apoyo institucional y financiero; la Casa de S. M. el Rey y, como no, el equipo profesional de la Fundación en su sede en Madrid, y la Fundación Carolina Colombia y las asociaciones de exbecarios que actúan desde países de Iberoamérica.

A todas y todos, un afectuoso saludo.

Como nuevo director —y puedo hablar también en nombre del nuevo Secretario General y Gerente, Hugo Camacho— es un gran honor y un privilegio poder asumir la dirección de la Fundación Carolina, por el importante acervo y el prestigio acumulado por esta institución.

Ese prestigio se ha ganado a través de una actuación efectiva en el marco de la acción exterior y la diplomacia pública de España. Pero donde la Fundación se ha convertido en una referencia inexcusable es en su actuación como instrumento de la cooperación científica y universitaria y en su contribución a la construcción del Espacio Iberoamericano del Conocimiento y la Educación Superior. Para ello, la Fundación Carolina se ha configurado como experiencia singular de alianza público-privada que contribuye a aunar esfuerzos de universidades y centros de estudios, de las empresas y de las instituciones del Estado.

De su relevancia y prestigio da fe, por ejemplo, el alto número de solicitudes y el alto nivel académico que caracteriza al programa de becas, así como sus buenos resultados, la aceptación del programa internacional de visitantes o de líderes iberoamericanos, o la vibrante actividad de la Red Carolina a través de las redes sociales.

Quiero expresar por ello mi reconocimiento a la labor desarrollada por el personal de la Fundación y las personas que me han precedido en la dirección: Daniel Sada (2000-2003), José María Lassalle (2003-2004), Rosa Conde (2004-2012), y Jesús Andreu (2012-2018).

Mi compromiso como director es, en primer lugar, preservar y ampliar ese importante acervo. Y ello exige, en primer lugar, evitar cualquier atisbo de autocomplacencia. Es necesario un renovado esfuerzo de actualización y puesta al día para que la Fundación Carolina siga siendo relevante para las sociedades iberoamericanas, en particular en lo referido a las demandas para la educación superior, el mundo del trabajo, o los nuevos retos ha de encarar la ciudadanía, las empresas y las políticas públicas, todo ello en el marco de la acción exterior y de la cooperación al desarrollo española.

Dos aspectos, en particular, reclaman nuestra atención. En primer lugar, tanto América Latina y el Caribe como España y la Unión Europea se enfrentan a cambios sociales y económicos profundos, ante un mundo en transformación y una globalización en crisis o sometida a tensiones. El mundo no es el que solía ser. Al ascenso de nuevas fuerzas y actores políticos, que ponen en cuestión el orden internacional y suponen nuevos riesgos geopolíticos, se suma una acelerada revolución tecnológica que comporta tanto riesgos como oportunidades para la cohesión social y, y exige una actualización del contrato social en el que se sustentan las sociedades iberoamericanas. Ello nos exige reflexión y análisis, un mejor conocimiento mutuo, y una renovación de nuestros vínculos y formas de asociación. La Fundación Carolina, en esta etapa, ha de sumar esfuerzos con las universidades y centros de pensamiento que están aportando conocimiento relevante para afrontar esos cambios.

El segundo aspecto a destacar se refiere a nuestra respuesta ante ese escenario de cambios. Tenemos ya una guía para la acción, que es la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Esta Agenda no nos es ajena, e interpela de manera directa al mandato de la Fundación Carolina. Se trata de una verdadera narrativa de progreso global, y aporta una visión universalista y a la vez respetuosa de la diversidad, que nos permite renovar nuestro compromiso con el ser humano y el bien común frente a discursos particularistas y excluyentes, movilizando la acción colectiva a través de sus metas, agrupadas como las cinco “P”: personas, planeta, prosperidad, paz y políticas responsables, y partenariados. Tanto las administraciones como las empresas que están presentes en nuestro Patronato están haciendo esfuerzos por incorporar esa Agenda, y la Fundación Carolina también ha de reajustar su actuación para sumarse a ese propósito desde su mandato y singularidad.

No quiero terminar sin agradecer, en nombre propio y en el del nuevo Secretario General, Hugo Camacho, el apoyo y la confianza depositadas en estos nombramientos por parte del Presidente del Patronato de la Fundación Carolina y Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez; del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell; del Secretario de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el caribe, Juan Pablo de Laiglesia; así como de todas las personalidades que integran el Patronato. Estoy también convencido de que en esta nueva etapa seguiremos contando con el trabajo entusiasta del personal de la Fundación, y que encontraremos la colaboración y el respaldo que hasta ahora hemos tenido por parte de todas las instituciones y entidades que nos apoyan.

De nuevo, muchas gracias a todas y todos, y nos tienen a su disposición.

José Antonio Sanahuja
Director

 

Fuente:

https://www.fundacioncarolina.es/mensaje-de-salutacion/